MALHERBOLOGÍA
TEMA 9.- Principales familias de
herbicidas: de acción foliar y translocación; de contacto; con actividad en el
suelo; con actividad foliar y a través del suelo.
1) HERBICIDAS DE ACCIÓN FOLIAR
Y TRANSLOCABLES.-
Son los que actúan a través de la parte aérea de la
planta y se translocan por los haces vasculares. Se pueden clasificar en dos
grandes grupos: hormonales y translocables no hormonales.
1.1) Herbicidas hormonales.-
Se translocan a través del floema, y funcionan de forma
similar a las fitohormonas del tipo de las auxinas; por ello, también se
denominan herbicidas reguladores del crecimiento. Destacan los
siguientes:
1.1.1) Herbicidas fenoxi (o
fenoxiacéticos).
Son herbicidas muy utilizados; algunos de ellos, como el
2,4-D o el MCPA, fueron los primeros en ser comercializados, y contribuyeron al
nacimiento de la Malherbología como disciplina agronómica. Son derivados del
fenoxi (fig. 1) y actúan en la planta como si fueran auxinas, es decir,
hormonas del crecimiento. Se translocan con facilidad, y actúan de forma
sistémica en las plantas. Lógicamente, alteran el desarrollo y crecimiento de
las plantas. En el suelo son muy móviles y poco persistentes (salvo el
piclorán), nunca más de 3-4 meses. Son poco tóxicos para mamíferos.
Se emplean, sobre todo, para controlar malas hierbas
dicotiledóneas en cultivos de gramíneas, y también en cultivos leñosos. Se
suelen aplicar en postemergencia, y es necesario tomar precauciones para que no
dañen a cultivos susceptibles (algodón, tomate, girasol, vid, etc.). Se debe
insistir en la necesidad de no aplicarlos cuando la intensidad y dirección del
viento amenacen con afectar a cultivos sensibles. Son más eficaces en tiempo
húmedo y cálido, siempre que no llueva, por supuesto (se corre el peligro de
que los herbicidas sean lavados). Los más conocidos son (fig. 2): 2,4-D
y derivados (el primer herbicida orgánico sintetizado); MCPA (otro de
los pioneros, sintetizado en Gran Bretaña); 2,4,5-T (similar al 2,4-D,
aunque más efectivo sobre leñosas y menos sobre herbáceas; fue muy empleado en
la guerra de Vietnam por EEUU para defoliar grandes áreas de selva; por cierto,
si no se sintetiza con cuidado puede salir mezclado con dioxina, un conocido
cancerígeno); 2,4-DP; MCPB; MCPP; 2,4,5-TP.
1.1.2) Herbicidas benzoicos.
Son derivados clorados del ácido benzoico (fig. 3), y
actúan de forma similar a los fenoxi (entran por las hojas, se translocan y
provocan transtornos del crecimiento y muerte). Además, muestran cierta
actividad en el suelo (algunos, como el clorambem, tienen una gran actividad en
el suelo, por lo que se usan en preemergencia). Destacan (fig. 4) el dicamba
y el clorambem.
1.1.3) Herbicidas picolínicos
y otros.
Los herbicidas picolínicos (fig. 5) derivan del
ácido picolínico (ej.: piclorán, clopiralid, triclopir), y son muy
activos y más eficaces que otros fenoxi (aunque el piclorán puede resultar
peligroso, ya que tiene una persistencia en suelo mayor de 2 años y puede
contaminar los acuíferos).
Otros herbicidas con estructura química distinta, pero
que interfieren la regulación del crecimiento, son el fluroxipir y el benazolín
(fig. 6).
1.2) Herbicidas
translocables no hormonales.-
Son productos que actúan a través de la parte aérea de la
planta y se translocan por ella pero, a diferencia de los anteriores, no
funcionan como fitohormonas. Se suelen dividir en de acción total, o
bien selectivos con acción antigramínea.
1.2.1) De acción total.
Se trata de herbicidas no demasiado selectivos. Los derivados
arsenicales contienen As en sus moléculas. Ya en 1920 se empezó a
utilizar el arsenito sódico (AsO3Na2) para
controlar la vegetación en vías férreas y zonas no cultivadas, pero la alta
toxicidad hizo que se dejaran de emplear. Entre los derivados arsenicales más
corrientes en la actualidad, destacan los derivados del ácido metanoarsénico (MAA;
fig. 7). Su mecanismo de acción se basa en la interferencia de la fosforilación
oxidativa, o bien la inactivación de enzimas. Son productos económicos, pero su
peligrosidad ha hecho que no se comercialicen en muchos países.
El glifosato (fig. 8), introducido en 1971, es un
herbicida bastante utilizado, y controla un gran número de especies de malas
hierbas, especialmente perennes. Se transloca tanto por el xilema como por el
floema, y se distribuye con rapidez por toda la planta. Provoca interrupción
del crecimiento, clorosis y necrosis. Probablemente, inhibe la síntesis de
aminoácidos aromáticos, e interfiere en otros procesos metabólicos vegetales.
No muestra actividad en el suelo a dosis comerciales.
El amitrol, aminotriazol o ATA (fig. 9) provoca
fuertes clorosis y albinismo, ya que degrada los pigmentos de las plantas, las
cuales mueren por falta de reservas.
1.2.2) Antigramíneos.
Como su nombre indica, controlan específicamente malas
hierbas gramíneas. Se distingue entre los antigramíneos clásicos, cada
vez menos utilizados (dalapón (fig. 10), TCA) y los nuevos,
introducidos a partir de 1975. Entre éstos, destacan: diclofop, setoxidín,
fluazifop, haloxifop, DPX-Yl202, fenoxaprop (fig. 11). En cuanto a su
mecanismo de acción, es diverso: el diclofop ataca a las membranas de los
meristemos, el setoxidín impide la acumulación de clorofila, el haloxifop
bloquea el enzima PDC, que interviene en la glicolisis, etc.
2) HERBICIDAS DE CÓNTACTO.-
Se trata de herbicidas de acción foliar pero, a
diferencia de los anteriores, no se translocan. Pueden ser no selectivos
(atacan a cualquier especie vegetal) y selectivos.
2.1) Herbicidas de contacto
no selectivos.-
2.1.1) Bipiridilos.
Se empezaron a desarrollar en 1955, y destacan el diquat
y el paraquat (fig. 12). En general son solubles en agua y no presentan
actividad en el suelo. Penetran rápidamente por las hojas, sobre todo si se les
añade un surfactante, y matan a las plantas en 1-2 días. Aparecen manchas
oscuras en las hojas, que pronto degeneran en necrosis que se van extendiendo.
El daño se debe a que estos compuestos tienden a captar electrones y formar
radicales libres que acaban provocando la desorganización de las membranas. Se
suelen emplear, además de para controlar malas hierbas, para desecar ciertas
plantas cultivadas (algodón girasol) y facilitar su recolección en climas
húmedos.
2.1.2) Fosamina.
Se comercializa desde 1974 (fig. 13). Aunque puede
translocarse en algunas herbáceas, normalmente sólo actúa en la zona de
aplicación. Provoca clorosis, necrosis y abscisión foliar. No tiene actividad
en el suelo.
2.1.3) Aceites de petróleo.
Se usan desde 1940. La mayor parte derivan del petróleo,
aunque otros se obtienen por destilación de madera o carbón. Al aplicarlos a
las plantas, las membranas de la epidermis pierden su permeabilidad selectiva y
se desorganizan, y la planta se deseca. Los aceites de petróleo aumentan su
selectividad si el grado de refinamiento es mayor. Las fracciones menos
refinadas son más fitotóxicas y menos selectivas.
2.1.4) Ácido cacodílico.
Es un compuesto orgánico de arsénico (fig. 14), pero su
acción es distinta a los del apartado 1.2.1, ya que no se transloca. Se usa
como defoliante y desecante.
2.1.5) Glufosinato.
Es un herbicida recientemente desarrollado (fig. 15), que
puede translocarse ligeramente dentro de la hoja, no fuera de ella. Inhibe la
glutaminosintetasa, lo que provoca la acumulación de amoniaco en las plantas
hasta un nivel tóxico (y tampoco se sintetiza glutamina). No tiene efectos
residuales.
2.2) Herbicidas de contacto
selectivos.-
Son herbicidas no translocables que actúan selectivamente
sobre determinadas especies (fig. 16). Destaca el bentazón, que se
empezó a utilizar contra malas hierbas compuestas, aunque afecta a especies de
otras familias. Inhibe el fotosistema II y a veces la respiración. También se
emplea el bromixinil y el ioxinil contra malas hierbas de hoja
ancha en diversos cultivos.
3) HERBICIDAS CÓN ACTIVIDAD EN
EL SUELO.-
Son productos fitosanitarios cuya actividad se da
exclusivamente a través del suelo.
3.1) Dinitroanilinas.-
Su estructura química se muestra en la fig. 17. Se
empezaron a comercializar en 1961, y algunos son muy empleados. El más conocido
es la trifluralina (fig. 18), un herbicida selectivo aunque de amplio
espectro y bien tolerado por cultivos como el girasol, el algodón o la soja. Su
vida media en el suelo es de 3-5 meses. Se absorbe por las raíces, pero apenas
se transloca en la planta. Inhibe la división celular, y las raíces se
atrofian. Es especialmente eficaz en las primeras fases de desarrollo de las
malas hierbas, y afecta sobre todo a gramíneas (excepto algunas avenas
silvestres) y dicotiledóneas anuales; es menos eficaz sobre crucíferas y
compuestas.
Otras dinitroanilinas empleadas como herbicidas son el orizalín,
el pendimetalín, etc.
3.2) Tiocarbamatos.-
Son herbicidas (fig. 19) con un periodo de actividad
corto (hasta 6-8 semanas). Controlan sobre todo a gramíneas anuales y
dicotiledóneas. También pueden afectar a malas hierbas perennes, como la grama
o las juncias. Se absorben por la raíz pero, a diferencia de las
dinitroanilinas, se translocan por el xilema y llegan hasta el coleóptilo,
inhibiendo su crecimiento. Las primeras hojas de la planta aparecen dobladas y
canijas, y suelen morir.
Dado que su selectividad no está bien determinada, los
tiocarbamatos se aplican a veces en compañía de un antídoto, para proteger a
los cultivos. Los herbicidas más conocidos de este grupo son el EPTC y
el trialato, entre otros (fig. 20).
3.3) Amidas sustituidas.-
Son también denominadas anilidas (fig. 21), y
constituyen un importante grupo de herbicidas en constante desarrollo. En las
especies susceptibles, no se dan fenómenos de resistencia. Afectan a semillas
en germinación y plántulas, por lo que es difícil estudiar su movimiento en las
plantas; parece ser que su translocación es escasa. La volatilidad, solubilidad
en agua y persistencia en el suelo varía mucho en las distintas amidas. Una de
las más conocidas es el alacloro (fig. 22), una cloroacetamida, que se
aplica en presiembra y preemergencia. Otras amidas son la napropamida,
propizamida, difenamid, etc.
El propanil (fig. 23) es la única amida que no se
aplica en suelo, sino como herbicida de contacto de postemergencia en arroz, un
cultivo que lo tolera muy bien. Inhibe la fotosíntesis en las malas hierbas,
provocando manchas cloróticas y necrosis.
3.4) Otros herbicidas de
suelo.-
El oxadiazón (fig. 24), comercializado en 1969, se
emplea para controlar malas hierbas dicotiledóneas (verdolaga, cenizo, bledo) y
algunas gramíneas. Se aplica en preemergencia, penetra por las raíces y afecta
a las plántulas cuando tratan de emerger del suelo. Se transloca poco, y se necesita
luz para activarlo.
Otros herbicidas que actúan en fase de emergencia, pero
que no son útiles una vez establecidas, son el DCPA (fig. 25) y el bensulide
(fig. 26).
4) HERBICIDAS CÓN ACTIVIDAD
FOLIAR Y A TRAVÉS DEL SUELO.-
Estos productos pueden absorberse tanto por la parte
aérea de la planta (hojas y tallos) como en los órganos subterráneos.
4.1) Inhibidores de la
fotosíntesis.-
Casi todos estos herbicidas pueden absorberse por la raíz
y translocarse por el xilema. Cuando se aplican a las hojas se comportan como
herbicidas de contacto. Interrumpen el proceso fotosintético, y el síntoma más
típico es una clorosis foliar que luego pasa a necrosis. Su acción es rápida, a
los pocos días, y es más eficaz si la luminosidad es baja días antes de su aplicación,
y alta después de ella. La persistencia en el suelo es muy variable según
productos. Destacan los siguientes:
4.1.1) Triazinas.
Su estructura química aparece en la fig. 27. Se emplean
para controlar malas hierbas anuales, salvo alguna excepción. Son
principalmente absorbidas por la raíz, aunque las muy solubles en agua pueden
entrar por las hojas. Inhiben la síntesis de pigmentos fotosintéticos, y los
síntomas aparacen primero en las hojas jóvenes. Los nervios se vuelven
amarillos, y la clorosis se extiende después al resto del limbo. Finalmente, la
hoja se seca. La más conocida es la simazina (fig. 28), pero también
destacan: atrazina, metribuzín, prometina, terbutrina, cianazina, hexazinona
y prometrón.
4.1.2) Ureas sustituidas.
Son derivados de la urea (NH2-CO-NH2),
un conocido fertilizante, a la que se le sustituyen tres de sus hidrógenos por
diversos radicales. Normalmente se aplican al suelo, aunque también presentan
actividad foliar, con la ayuda de surfactantes. Su persistencia en el suelo es
muy variable. Además de inhibir la fotosíntesis, pueden desorganizar membranas
celulares. No afectan a los órganos de reserva de las especies perennes. Las
más conocidas son el diurón y el linurón (fig. 29). Otros
ejemplos: cloroxurón, fluometurón, sidurón, fenurón, monurón y terbutirón.
4.1.3) Uracilos.
Se empezaron a utilizar en 1963, y sus propiedades son
similares a las de las ureas sustituidas, aunque se lixivian algo más que
éstas, son más persistentes y menos selectivas. Sobre todo se emplean para
controlar malas hierbas anuales en fase de germinación. Actúan principalmente a
través del suelo, aunque también se absorben por las hojas. Destacan (fig. 30)
el bromacilo, el terbacilo y el lenacilo.
4.1.4) Pirazón.
Se usa sobre todo para controlar malas hierbas
dicotiledóneas en cultivos de remolacha. También puede controlar gramíneas. Su
persistencia en el suelo es de 1-3 meses (fig. 31).
4.2) Desorganizadores de
membranas celulares.-
4.2.1) Difeniléteres.
Son herbicidas que se absorben por raíces, tallos y
hojas, aunque su translocación es limitada. Necesitan luz para activarse, y su
acción es rápida (1-2 días). Su acción se debe a la formación de radicales
libres que destruyen las membranas y provocan el derrame del citoplasma. Controlan
sobre todo malas hierbas dicotiledóneas, aunque también pueden dañar a ciertas
gramíneas. Ejemplos (fig. 31): oxifluorfén, nitrofén, bifenox, acifluorfén.
4.2.2) Dinitrofenoles.
Figuran entre los herbicidas orgánicos más antiguos
sintetizados, aunque ya han caído en desuso, salvo el dinoseb (fig.32).
Su uso se está restringiendo e incluso prohibiendo debido a su toxicidad. Daña
a las células en muchos puntos (mitocondrias, fotosíntesis y síntesis de ARN,
proteínas y lípidos). Los tejidos afectados se oscurecen y mueren en cuestión
de horas.
4.2.3) Herbicidas inorgánicos.
Algunos de estos compuestos se empezaron a utilizar como
herbicidas a finales del siglo XIX (cloruro sódico, ácido sulfúrico diluido),
pero han sido sustituidos por otros más selectivos y con menor toxicidad
residual.
Se conocen comúnmente como bórax o boratos
los herbicidas: Na2B4O7 x 10 H2O,
Na2B8O13 x 4 H2O, y NaBO2.
Se absorben sobre todo por las raíces, son bastante tóxicos y se emplean como
herbicidas no selectivos de control total. Su persistencia en el suelo puede
superar 2 años.
El clorato sódico (NaClO3) se absorbe
bien por la raíz y parte aérea de las plantas, y provoca una desecación rápida
de los tejidos. Es un producto inflamable, por lo que se combina con otros
herbicidas (boratos, atrazina, bromacilo, 2,4-D) para reducir el riesgo de
incendio. Es un herbicida no selectivo.
El sulfamato amónico (NH4NH2SO2),
también llamado AMS, se usa como herbicida no selectivo de acción
foliar. También se emplea para controlar árboles, bien mediante inyección o a
través de heridas.
4.3) Inhibidores
meristemáticos.-
Son herbicidas que se translocan por la planta hasta los
meristemos, inhibiendo el crecimiento en ápices y yemas (y, en algunos casos,
en los extremos de las raíces), y provocando deformaciones.
4.3.1) Carbamatos.
Su desarrollo se inició en 1945. Derivan del ácido
carbámico (NH2-COOH), un compuesto inestable, si se introduce en
su molécula un átomo de S. Algunos actúan a nivel foliar, mientras que otros lo
hacen por el suelo. Además de inhibir la división celular, algunos pueden
afectar a la fotosíntesis. Su persistencia en el suelo es corta, y se utilizan
sobre todo contra gramíneas. Destacan (fig. 33): profán, clorprofán, barbán,
desmedifán, fenmedifán, asulán.
4.3.2) Sulfonilureas.
Es un grupo de reciente aparición, con elevada actividad
a dosis bajas. Controlan sobre todo a dicotiledóneas y algunas gramíneas. Se
absorben por raíces y hojas, y se translocan con facilidad. A los pocos días
comienzan los síntomas: un color rojizo en las partes jóvenes del vegetal,
seguido de clorosis y necrosis, que va progresando a las más viejas. Su
actividad en el suelo es prolongada, a veces hasta casi 2 años. Destacan (fig.
34): clorsulfurón, sulfometurón-metil, metsulfurón-metil, DPX-M6316,
DPX-L5300, DPX-F6025, DPX-F5384.
4.3.3) Imidazolinonas.
Son herbicidas de desarrollo muy frecuente, derivados del
imidazolín. Afectan a gramíneas y dicotiledóneas, aunque la susceptibilidad
varía notablemente en las distintas especies. Cuando se aplican en
preemergencia, las malas hierbas pueden brotar, pero no sobreviven mucho: se
producen necrosis en los meristemos apicales y parada del crecimiento. Si se
aplican en postemergencia la muerte puede tardar 1-2 meses; en gramíneas es
típica la coloración púrpura del nervio central, que luego se extiende al resto
de la hoja.
Las imidazolinonas inhiben la enzima AHAS
(acetohidroxiácido sintetasa o acetolactato sintetasa), que cataliza la
formación de varios aminoácidos (valina, leucina e isoleucina). Suministrando
estos aminoácidos a las plantas se pueden prevenir los efectos fitotóxicos de
estos herbicidas. Ejemplos (fig. 35): imazetapir, imazaquín, assert.

