|
| |
[ Principal ] [ Arriba ] [ Ley de Calidad ] [ Gestiones ] [ Balance de 7 años ] [ ¿Qué pasa con el Latín? ] [ El fin del latín ] [ Latín... ¿para qué? ]
César Chaparro Gómez - Presidente de
la SELat
ABC, 17-1-2001
/ Boletín Informativo nº 15 (diciembre 2000), pp. 15-18.
La
ley del péndulo parece haberse cumplido de manera inexorable: de una
situación -la anterior a la LOGSE- en la que todos los bachilleres
españoles, antes incluso de decidirse por Ciencias o letras, debían
cursar un año de Latín obligatoriamente, hemos llegado al polo
opuesto: el Latín ha quedado reducido a un superespecializado y
raquítico Bachillerato de Humanidades, seguido por un mínimo
porcentaje de estudiantes. Por otro lado, todas aquellas criticas en
tono apocalíptico a la LOGSE por su escasa atención a los contenidos
humanísticos que caracterizaron la etapa de la ministra Esperanza
Aguirre, han pasado a mejor vida; y las reiteradamente anunciadas, pero
nunca cumplidas, medidas para potenciar los estudios de Latín, Griego y
Cultura Clásica se han convertido en el «parto de los montes»: mucho
ruido, pero muy pocas nueces. El caso concreto del Latín es
especialmente significativo y lamentable.
Mucho se ha dicho y escrito en estos días, a raíz de la anunciada
reforma de las enseñanzas mínimas, sobre los problemas del sistema
educativo español. En ellos se destaca la preocupación por el fracaso
escolar, motivada en muchos casos por un escaso, cuando no deficiente,
conocimiento de la lengua española Se hace hincapié en la necesidad de
fomentar hábitos que contribuyan a un correcto uso de la lengua escrita
y oral; se señala la importancia de la lectura no sólo como
entretenimiento personal sino también como un instrumento útil para
desarrollar la comprensión y la expresión. Se habla de la necesidad de
enseñar estrategias y técnicas de trabajo en la asignatura de lengua
castellana. En suma, se indica como elemento imprescindible para evitar
el fracaso escolar el desarrollo de la competencia comunicativa y, por
tanto, de la lingüística. Y no está de más recordar que lenguaje y
pensamiento son dos caras de la misma moneda, por lo que una deficiente
formación lingüística es a la vez causa y consecuencia de un
deficiente desarrollo de las potencialidades cognitivas.
A estas necesidades y preocupaciones responden algunas de las medidas
acordadas por el Ministerio de Educación, que modifican en parte los curricula
de ESO y Bachillerato. Pero nos ha provocado estupor e indignación el
tratamiento del Latín en esta reforma, a veces mal llamada de las
Humanidades. Las medidas
previstas incumplen claramente las recomendaciones 10ª y 11ª del
Dictamen elaborado por la Comisión presidida en su día por el señor
Ortega y Díaz Ambrona, especialmente en lo que al Latín se refiere. En
dichas recomendaciones, a pesar de su premeditada ambigüedad, se
aconsejaba dar una mayor presencia al Latín en los Bachilleratos de
Humanidades y Ciencias Sociales. Así lo entendió el equipo ministerial
de aquel momento, que elaboró un proyecto de reforma en el que el
Latín pasaba a ser materia obligatoria en el primer curso de
Humanidades y de Ciencias Sociales. Lo que pasó de entonces a ahora no
se sabe y, si se sabe, no se quiere decir por los responsables de esta
ausencia.
Cuando defendemos hoy la presencia del Latín en el sistema educativo
español, debemos inmediatamente hacer una importante aclaración:
nuestros estudiantes no se limitan a «empollar» listas de
declinaciones ya traducir frases más o menos estúpidas. Aunque el
titulo no haya cambiado, el contenido de la materia y su docencia sí
que lo ha hecho: junto a nociones básicas de lengua, se estudian todos
aquellos aspectos de la cultura latina -historia, arte, literatura, etcétera-
que han influido poderosamente en la configuración de nuestra
civilización e historia. Además (y este punto es de una importancia
capital), con el Latín nuestros alumnos amplían en cantidad y calidad
el conocimiento de su propio idioma y adquieren una sólida base para
iniciarse en el dominio de otras lenguas que también estudian, como el
Francés o el Inglés. Si, como antes se ha señalado, la deficiente
formación lingüística de nuestros estudiantes es una de las mayores
preocupaciones de nuestra sociedad y de las propias autoridades
educativas, ¿es congruente eliminar la presencia del Latín en la ESO y
restringirla drásticamente en el Bachillerato?
Algunos
dirán que se ha
acordado que la Cultura Clásica sea optativa de «oferta obligada en 3º
y 4º de la ESO, pero esta medida no soluciona el problema real: la
deficiente cultura lingüística de los estudiantes, manifestada en la
pobreza de vocabulario, los errores ortográficos y las dificultades
expresivas. Tendría sentido el aumento de la oferta de Cultura Clásica
si tuviera un perfil claramente lingüístico; es decir, si se plantease
una introducción a la lengua latina centrada en sus aspectos más útiles
e instrumentales para el estudio del castellano y las demás lenguas
romances: léxico, composición y derivación, ortografía, gramática
elemental, etcétera.
Por lo dicho anteriormente, la Sociedad de Estudios Latinos propuso hace
tiempo que se tuviera en cuenta a la lengua latina en los itinerarios
que hoy se están planteando para 4º curso de ESO. Sería aconsejable,
para aquellos alumnos que quieran cursar Bachillerato, una Cultura Clásica
de contenidos lingüísticos latinos en dicho curso como asignatura de
un posible itinerario científico-humanístico, También consideramos
que las Administraciones correspondientes (Ministerio y Comunidades Autónomas)
deben velar por el mantenimiento del Latín en el Bachillerato de
Ciencias Sociales y no sólo en la rama de
Humanidades. En este sentido, no se deberían permitir planificaciones u
organizaciones internas que dificulten o impidan en la práctica cursar
Latín, obligando a los alumnos a elegir entre Matemáticas o Informática
aplicada a las Ciencias Sociales y Latín. ¿Acaso un futuro periodista,
historiador o jurista no verá enriquecida su formación con unos
conocimientos básicos de Latín?
Si, como afirman algunos de los objetivos básicos de la ESO fijados en
el texto de la nueva reforma, pretendemos de verdad que nuestros alumnos
«comprendan y produzcan mensajes orales y escritos con propiedad,
autonomía y creatividad en castellano y, en su caso, en la lengua
propia de la Comunidad Autónoma y reflexionen sobre los procesos
implicados en el uso del lenguaje y la contribución de éste a la
organización da los propios pensamientos», «comprendan y se expresen
con propiedad en la lengua o las lenguas extranjeras objeto de estudio»,
«conozcan las creencias, actitudes y valores básicos de nuestra
tradición» o «conozcan y aprecien el patrimonio cultural y lingüístico»,
el estudio del Latín y de la cultura latina es absolutamente
imprescindible.
Si,
por el contrario, esos objetivos que nos parecen tan bellos
y plausibles en un texto legal, en el fondo nos importan un bledo y
observamos con indiferencia cómo nuestro idioma es diariamente
maltratado en los medios de comunicación o cómo nuestros hombres y
mujeres públicos hablan del «héroe bíblico Héctor», de la «famosa
cantante gallega Carmina Burana» o se quejan de tener que pasar por las
«Horcas Claudinas», entonces claudiquemos pero, al menos, no seamos
hipócritas: ni Latín, ni Cultura Clásica, ni Lengua y Literatura, ni
Historia, ni...
Despreciar el estadio del Latín es despreciar la riqueza lingüística
y cultural de nuestro país y fomentar el desconocimiento de nuestras
lenguas y de nuestra historia. ¿Por qué seguir cometiendo errores?
Errar es de humanos, sí, pero afortunadamente pensamos y de hombres
sabios es la rectificación.
|